Showing posts with label Leyendas Guaraníes. Show all posts
Showing posts with label Leyendas Guaraníes. Show all posts

Leyenda de la Flor del Irupé

El Irupé es una planta acuática endémica muy presente en la cuenca de los ríos Paraná y Paraguay, es la ninfácea más grande del mundo, también presente en los humedales del rico ecosistema del Pantanal y de los Esteros del Iberá.
Esta planta tiene dos leyendas que la describen y resultan interesantísimas de conocer. Las comparto Queridas Amigas y Queridos Amigos de Las Crónicas de la Tierra sin Mal.

"Irupé" obra de Gerónimo Rodriguez (en tinta y acrílico)


1 - Leyenda de la flor de Irupé (La doncella que se enamoró de la luna).

Érase una doncella bellísima que se enamoró de la luna. La joven sufría con su amor sin esperanzas, mirando al astro de la noche esparcir su pálida luz desde la altura
Un día, llevada por la fuerza de su pasión, decidió ir a buscar a su celestial amante. Subió a los árboles más altos e inútilmente tendía los brazos en busca de lo inalcanzable. A costa de grandes fatigas trepó a la montaña, y allí, en la cima estremecida por los vientos esperó el paso de la luna pero también fue en vano.


Volvió al valle suspirosa y doliente, y caminó, caminó para ver si llegando a la línea del horizonte la podía alcanzar. Y sus pies sangraban sobre los ásperos caminos en la búsqueda de lo imposible.


Sin embargo, una noche, al mirar en el fondo de un lago vio a la luna reflejada en la profundidad y tan cerca de ella que creía poder tocarla con las manos. Sin pensar un momento se arrojó a las aguas y fue a la hondura para poder tenerla. Las aguas se cerraron sobre ella y allí quedó la infeliz para siempre con su sueño irrealizado.
Entonces Tupá, compadecido, la transformó en irupé, cuyas hojas tienen la forma del disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal.


Flor del Irupé blanca

2 - La Leyenda de la flor del Irupé (Morotí y Pita).

Cuenta la leyenda de esta maravillosa flor que la india Morotí y el indio Pitá se amaban. El era fuerte y valiente, ella era dulce y hermosa.


Un día, mientras paseaban por la orilla del rio Paraná, Morotí arrojo su brazalete para que Pitá lo rescatara.

Pronto se lanzo al agua el indio enamorado, pero no volvió a surgir de ella. Impulsada por el hechicero de la tribu Morotí se sumergió también, buscando entre las aguas el cuerpo de su amado.

Pasaron las horas y ninguno de los dos volvió a la vida. Al amanecer los indios vieron flotar sobre aquellas aguas una flor extraña en la que el hechicero reconoció a la bella Morotí en los pétalos blancos y al intrépido Pitá, en pétalos rojos.

Es el Irupé, una planta acuática de extraordinaria belleza, que vive en las aguas de los ríos de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. La palabra Irupé significa en guaraní “plato sobre el agua” aludiendo así a la forma de sus hojas.

Flor del Irupé rosada

Glosario en lengua guaraní: Moroti (blanco) - Pyta (rojo)

Características del Irupé
Recibe estos nombres: Victoria Regia, Abatiyú, Aguapé, Hoja de sol, Iguapé, Irupé, Maíz de agua, Ninfa real, Plato de agua, Loto gigante.
Nombre latino: Victoria Amazónica.


Sinónimo: Victoria Regia.
Familia: Nymphaeaceae (Ninfáceas).
Planta acuática de enormes dimensiones.

Sus grandes hojas redondas pueden llegar a medir hasta 2 metros de ancho.


Los bordes perpendiculares de 10-20 cm, de color verde y reticuladas por la cara superior, rojizas y con la nerviación dispuesta en espiral en la cara que se halla en contacto con el agua. La venación de estas hojas presenta una arquitectura muy peculiar.
Este reborde impide que el agua la penetre lo que le permite sostener grandes pesos, hasta 20 kilos, por lo que es común ver aves y pequeños mamíferos reposando sobre ellas.


La hoja está sostenida por un largo pecíolo que la une a un rizoma sumergido que se hunde en el lodo.
La planta está armada por todas parte, excepto por la superficie, con espinas.
La flor es de una belleza impresionante.
Es una flor solitaria que nace en la oscuridad de la noche, perfumando el aire de las noches de luna de verano con una delicada y dulce fragancia.
Sus flores grandes de entre 20 y 40 centímetros, con pétales blanco algodón o rosados se van tornando rojo rubí.
La flor nacida en la noche, permanece abierta durante el día y a la siguiente noche se cierra sumergiéndose en el agua.
Ofrece un fruto globuloso tipo baya que es comestible y recibe el nombre de maíz de agua.
Floración: verano 



Mainumby - Leyenda del Picaflor

Cuentan los ancianos que el gran Tupã es justo y bueno cuando justa y buena es la intención de los hombres. Y la intención de Potí (POTY) y Guanumby (MAINUMBY) fue la más noble que existe en este mundo: amarse siempre y mucho, más allá del cielo y de la tierra, del tiempo y de la muerte, de la vida y de la humanidad.

Eran sus familias de tribus enemigas y hacía tanto tiempo que se odiaban que ya nadie conocía la razón. Cuentan que Potí era bella. Bella como el alba en primavera. Bella como el viento del atardecer que arrastra las hojas en otoño y alivia a los hombres del verano. Bella como el sol que acaricia los rostros y alumbra la sombra del invierno. A Guanumby no le costó enamorarse, y muy pronto Potí también lo amó.


Una y diez mil veces se encontraron más allá del monte blanco, bajo el sauce criollo, sin que nadie los viera. Pero un día la hermana de Potí sospechó. Sigilosa, la siguió hasta el monte y descubrió el secreto. Y enseguida se lo confió a su padre.
Al día siguiente, como siempre, Guanumby cruzó el monte blanco y esperó bajo el sauce. Pero Potí no llegó. Desesperado, se acercó a la aldea, a riesgo de que lo mataran.
Y encontró a Potí discutiendo fervorosamente con el cacique de su tribu:
─¡Jamás lo permitiré! ─le gritaba él.
─¡Estoy enamorada de Guanumby! ¡Debes entenderlo, padre!
─¡Nunca! Por la mañana te casarás con uno de los nuestros, y esa es mi última palabra.
Entonces Guanumby salió de su escondite. Como si hubieran podido ensayarlo una y diez mil veces gritaron al unísono, ante el horror del cacique:
─¡Oh, gran Tupã, no lo permitas!

Cuentan los ancianos que jamás se vio en la tierra otro prodigio igual. De pronto Potí y Guanumby vieron sus propios cuerpos, extrañados, como si ya no les pertenecieran. Potí se deshizo en un tallo pequeño pero firme y su piel se fue volviendo suave como un terciopelo: era una flor, una flor bellísima como ella misma lo había sido antes de que el gran Tupá la transformara.

Guanumby, al mismo tiempo, se volvió ligero como el aire: dos alas diminutas, casi transparentes y veloces lo mantuvieron en vuelo y, desesperado por encontrar a Potí, se alejó torpemente del lugar. Desde entonces la busca. Huele cada flor de cada monte de cada de cada aldea. Besa con su pico las corolas más bellas con la secreta esperanza de encontrarla. Cuentan que unos hombres lo vieron y quedaron extasiados por el color de sus plumas y la rapidez de sus movimientos.
─Picaflor ─lo nombraron, porque una y diez mil veces lo vieron escarbando con su pico el interior de las flores, ignorantes de que Guanumby solo busca los besos de su amada.



Glosario en Lengua Guaraní:
  
POTY: Flor.

MAINUMBY: Picaflor.

Leyenda de las Cataratas del Iguazú

La leyenda de las Cataratas del Iguazú tiene por protagonistas a dos guaraníes: Naipí y Tarobá.

A orillas del Iguazú tenían sus poblados los indios guaraníes que vivían felices en las fértiles tierras bañadas por el río en dónde habitaba el dios Mboi, hijo de Tupá. Este dios que tenía aspecto de monstruosa serpiente, sólo les exigía como pago por su protección que una vez al año le fuera entregada una bella joven que debía de ser arrojada al río para que viviera solamente para su culto.
Naipi, Tarabá y Mboi
Esta ceremonia era muy importante para la aldea y por eso, el día señalado para la ofrenda, se celebraba una gran fiesta a la que eran invitadas las tribus vecinas. Un año fue elegida para el sacrificio la hija de Igobi, el cacique de la aldea, una hermosa joven llamada Naipí de la que se decía que cuando se asomaba al río éste se detenía para contemplar su belleza, quizás por eso Mboi estaba tan satisfecho con la ofrenda. Pero las cosas se iban a complicar un poco pues al frente de una de las tribus invitadas llegó un apuesto muchacho llamado Tarobá que al ver a la joven quedó prendado de su belleza hasta el punto de que decidió hablar con el padre de Naipí y con los ancianos de la tribu para salvar a la joven. Pero éstos no se dejaron convencer, la ofrenda era digna del dios y sería entregada.
Naipi y Tarobá  - Arte Neoguaraní (Miguel Hachen)
Tarobá no se rindió y pensó que sólo la podría salvar si la raptaba, así que esperó a que la fiesta estuviera en su momento mas intenso y mientras el hechicero y los caciques bebían cauim (bebida hecha con mandioca o maíz fermentado) y los guerreros danzaban, él tomó a Naipí de la mano y la condujo a una canoa que tenía preparada en el río. Nadie se dio cuenta de la desaparición de la pareja, nadie excepto Mboi, que desde el río observaba la fiesta en la que le sería ofrecida la joven.
Tarobá impulsaba la canoa río abajo ayudado por la corriente, pero Mboi que estaba furioso comenzó a perseguirlos y su cólera fue tal que penetró en las profundidades de la tierra logrando que el curso de río se rompiera en dos partes, una se elevó a gran altura y la otra se hundió produciendo que el agua al caer formara una gran catarata que arrastró la canoa en donde viajaban los enamorados.
Pero esto no suavizó la furia de Mboi, no le bastaba con que ambos murieran, deseaba para ellos un gran castigo que durara eternamente, así que transformó a Tarobá en un árbol que nació inclinado sobre las aguas como queriendo alcanza a Naipí que a su vez fue convertida en una roca situada en el centro del río justo en el lugar en donde cae con más fuerza el agua de la cascada, luego él se adentró en una gran cueva para poder vigilarlos e impedir que se unieran de alguna manera.
Leyenda de las Cataratas en el Paseo de la Identidad (Puerto Iguazú)
Pero la fuerza del amor siempre intenta que dos corazones que se aman puedan en algún momento unirse y por eso, en días en que el sol luce con intensidad, surge un arco iris que enlaza al árbol con la roca permitiendo que durante un momento los amantes se encuentren a pesar de la oposición de Mboi.


La leyenda de la flor del ceibo


La flor del ceibo es la flor nacional argentina, declarada por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 138474/42 del día 23 de Diciembre del año 1.942. Su leyenda es guaranítica y es la que se transcribe a continuación:

Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero en las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños... Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad. 

Leyenda de la Flor del Ceibo

Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.

El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien  al rato,  fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo  la muerte en la hoguera.

La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.

Flores de Ceibo

Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

Flor nacional argentina, su leyenda es guaranítica

Muy conocida es la guarania escrita por José Osvaldo Sosa Cordero cuya letra describe la leyenda:


Anahí

Anahí, las arpas dolientes hoy lloran arpegios
que son para ti.
Anahí, ¿recuerdan acaso tu inmensa bravura
reina guaraní?
Anahí, indiecita fea de la voz tan dulce
como el aguaí.
Anahí, Anahí
tu raza no ha muerto, perduran sus fueros
en la flor rubí.


Defendiendo altiva tu indómita tribu
fuiste prisionera;
condenada a muerte, ya estaba tu cuerpo
envuelto en la hoguera,
y en tanto las llamas lo estaban quemando
en roja corola se fue transformando.
La noche piadosa cubrió tu dolor
y el alba asombrada
miró tu martirio hecho ceibo en flor.


Anahí, las arpas dolientes hoy lloran arpegios
que son para ti.
Anahí , recuerdan acaso tu inmensa bravura
reina guaraní.
Anahí, indiecita fea de la voz tan dulce
como el aguaí.
Anahí, Anahí
tu raza no ha muerto, perduran sus fueros
en la flor rubí.


Leyenda de la yerba mate

Es una leyenda guaraní , perteneciente a la zona del sur de Brasil, este de Bolivia y Paraguay y noroeste de Argentina.

Un día la luna y la nube, transformadas en dos niñitas muy bellas, quisieron bajar a la tierra pero cuando lo hicieron, perdieron los poderes de los dioses. Comenzaron a caminar por los bosques, observando los árboles, oliendo el perfume de las flores, saboreando los frutos, cuando oyeron los rugidos del yaguareté. En el tronco de un árbol, la fiera se preparaba a saltar sobre las diosas. Las niñas cerraron los ojos pensando resignadas que morirían bajo sus garras cuando oyeron un silbido, un rugido y un golpe. Abrieron los ojos asombradas y vieron al yaguareté tendido en el suelo con una flecha clavada en el corazón y a un joven indio que se acercaba al tigre. Las diosas desaparecieron rápidamente porque no podían ser vistas por los ojos de ningún ser humano. El indio, contento con su presa, sacó el cuchillo y cuereó al animal.. Se durmió luego profundamente y soñó que una hermosa joven se acercaba a él y le regalaba una planta, diciéndole que era en agradecimiento por haber salvado a Jasy, la luna. Le explicó que esa planta nueva se llamaba Kaá y servía para preparar una bebida que acercaba los corazones de los hombres y alejaba la soledad. Cuando el cazador despertó, descubrió en el bosque, muy cerca suyo una planta nueva: la yerba mate, la yerba milagrosa. Siguiendo las instrucciones de Jasy, tostó las hojas, las puso en una calabacita, vertió agua y con una caña probó la bebida. ¡Le pareció deliciosa! Quiso compartir la bebida con toda la tribu y de mano en mano, el mate fue pasando. Así nació el mate, el premio de Jasy al pueblo guaraní por haberle salvado la vida.


Algunos datos importantes sobre la yerba mate (Kaa)

Leyenda de la Yerba Mate
Esta yerba es muy difundida en la Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y otras regiones. Se la conoce científicamente con el nombre de Ilex paraguariensis. En guaraní se la llama kaa . Los guaraníes enseñaron a los españoles su empleo. Al comienzo ingerían la infusión sólo con fines medicinales. La bebían con una cañita finita, mezclando agua fría con hojas de esta yerba. Los jesuitas reemplazaron los tés que acostumbraban tomar con hierbas traídas de Europa por tés de yerba mate y luego decidieron adoptar la bombilla, imitando a los indígenas pero reemplazaron el agua fría por agua caliente, comenzando la costumbre que perdura hasta nuestros días. En 1903 se inició la primera plantación nacional de importancia de yerba mate en San Ignacio, Misiones, justamente en la zona donde se encuentran las ruinas jesuíticas

La yerba mate es un árbol que, en estado natural, presenta una copa ovalada y alcanza unos 16 metros de altura. Sus hojas tienen forma ovalada y bordes dentados. En estado silvestre llegan a medir hasta 20 centímetros de largo. Sus flores son chiquitas, de color blanco y sus frutos son bayas que adentro guardan las semillas. Las semillas tienen una cáscara dura que no se deshace en la tierra, por lo que no pueden germinar solas. Los pájaros comen las semillas y luego en su estómago se deshace la cáscara y cuando defecan, dejan caer las semillas que entonces vuelven a la tierra y logran germinar. Cuando el hombre cultiva el árbol, éste es mucho más bajo, solo mide 2 0 3 metros de altura y no tiene copa, porque se lo poda varias veces al año, así la cosecha resulta más fácil. Una planta produce yerba mate durante unos 30 años. La primera cosecha se hace cuando la planta tiene 5 años y durante el mes de marzo. Los cosecheros cortan las hojas y las llevan al secadero, donde se realiza el zapecado, que consiste en pasar las hojas unos segundos por el calor del fuego. A continuación se realiza el secado, que les quita la humedad, al pasarlas por un tubo donde circula aire caliente.. En el canchado se trituran las hojas con máquinas y luego se las embolsan. Las bolsas reposan durante nueve meses para que la yerba se estacione. Por último la muelen y la empaquetan con palo o sin palo.

Mate con guardas guaraníticas

Preparación del mate

Se llena el mate con yerba hasta un poco más de la mitad y luego se cubre la boca del mate con la mano y se lo agita. De este modo el polvo de la yerba queda arriba y no tapa la bombilla. Luego se coloca la bombilla hasta el fondo del recipiente y se echa agua no muy caliente de a poco para que la yerba lo absorba. Luego se echa agua bien caliente pero nunca hirviendo.



Nota del autor:

Kaa: Yerba Mate en lengua guaraní y en lengua mbya-guaraní.
Jasy: Luna en lengua guaraní.
Jachy: Luna en lengua mbya-guaraní.

La letra “j” se pronuncia como la “y” castellana; en tanto la “y” es una vocal del idioma guaraní (que en un total son doce) gutural.